Detrás de malapolítica sólo hay un ciudadano preocupado por la mala calidad de la política en su país y, también, alguien que quiere preservar en la memoria lo peor, pero también lo mejor de la política española. No pretendo ser anónimo en el sentido de ocultarme en el anonimato, sino dejar claro que mi nombre no importa; en el debate público de una democracia de calidad el nombre no debería importar, sólo la calidad de sus argumentos y la posibilidad de escribir con entera libertad. En mi caso, soy profesor de universidad, pero el que escribe esto podría ser político o periodista, pero también diseñador de videojuegos, profesor de autoescuela o jardinero.
¿Quieres colaborar con el esfuerzo de hacer la vida política más transparente y a los políticos más responsables ante los ciudadanos? ¿Conoces casos de mala o buena política que quieres difundir? ¿Se te ocurren nuevas categorías de mala política? Si es así, envía un correo a malapolítica@gmail.com o escribe directamente tus comentarios en este blog.
En las categorías de esta bitácora he intentado sintetizar algunos de los problemas más recurrentes con los que podemos encontrarnos en la vida política española y que, en mi opinión, constituyen ejemplos evidentes de “mala política”: casos de evidente mal funcionamiento de las administraciones públicas; excesos verbales; situaciones insólitas o de “mundo al revés”; declaraciones carentes de justificación; situaciones que carecen de justificación pero sobre las que nadie asume la responsabilidad; corrupción política; etc. También, para compensar, incluyo algunos ejemplos de buena política, de actitudes o actuaciones que me parecen ejemplares y que contribuyen a dignificar la política y la vida política.
Desde mi punto de vista, en un país demasiado propenso al sectarismo, las críticas tienen más mérito y son más útiles cuando se dirigen a los que tenemos más cerca, a nuestros representantes. A primera vista, esto puede tener un efecto debilitador, pero a largo plazo, la mejora de la calidad del debate público y el intercambio de ideas termina por reforzar no sólo a la propia democracia sino a quienes se la toman lo suficientemente en serio como practicarla. Muchas veces tengo la sensación de que las cúpulas de los partidos y organizaciones ahogan las voces de gente muy valiosa dentro de esas propias organizaciones. ¿Piensas como yo? Puede que incluso tú seas miembro de la clase política o de alguna de las organizaciones representativas más influyentes de este país de la vida política pero no te atrevas a criticar abiertamente a sus dirigentes.
En mi caso, no soy neutral: no oculto (por el tono de mis comentarios y el periódico en el que suelo basar mis comentarios – EL PAIS ) que ideológicamente me encuentro situado a la izquierda y próximo al PSOE. Pero, como verás, mis críticas se dirigen sobre todo al Gobierno del PSOE y sus actuaciones, aunque también a otros partidos en tanto en cuanto gobiernan en otros ámbitos. Por tanto, se buscan colaboradores que estén dispuestos a criticar a los suyos. Esto puede convertir este blog en un sitio verdaderamente novedoso, a la vez que útil desde un punto de vista social. Si te preocupa el anónimato de tus contribuciones, escríbeme a malapolitica@gmail.com para que discutamos cómo darte de alta respetando la confidencialidad de tu identidad.