Suspiros monárquicos

La noticia de que el segundo hijo de los Príncipes será niña (es decir, que no será varón) seguramente ha permitido respirar aliviados a muchos pues permite quitarse de en medio, al menos temporalmente,  el embrollo relativo a la reforma de la sucesión al trono. No deja de resultar curioso el doble discurso que maneja todo el mundo en lo relativo a este tema (incluso el Diario El País, véase su sección de Mirador de 27-09-2006). Por un lado, la preferencia del varón sobre la mujer es un “anacronismo”, luego hay que reformar la Constitución para suprimir dicha preferencia. Por otro, someter a referéndum una reforma aparentemente tan lógica implica “trampas peligrosas para la estabilidad y razón de ser de la Monarquía”. ¿Quiere esto decir que se teme que los españoles y españolas son unos rancios que prefieren una monarquía machista a una moderna o que se tiene miedo a que en un reférendum los españoles aprovechen la oportunidad y eliminen no un anacronismo (la preferencia por el varón), sino dos (la monarquía hereditaria)? Parece que sí. Pero entonces, cabe preguntarse, si la monarquía es tan frágil en España como para no resistir un test tan sencillo, ¿no es esta una razón de más para realizar un referéndum a propósito de esta cuestión?

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